Recuerdo que cuando saliamos de casa, y nos dirigiamos a la sede donde se encontraba Oscar Uzcátegui, a modo de broma, solía decir a mi mujer: "Vamos a ver a Marco Antonio".
En aquellos momentos, también se decía que la "Maestra Litelantes, estaba investigando en los mundos internos", pues la esposa de Oscar, Mirna Uzcátegui, "era probablemente, la reencarnación de Nefertiti", esto es, de la esposa de Amenhotep IV (Amenophis IV en griego), también conocido como "Akhenaton", o el "faraón apóstata".
Recuerdo que la señora Mirna, llevaba una medalla de Nefertiti, y decía que "siempre había sentido una atracción especial hacia la mujer de Akhenaton".
Eso sí, ni se te ocurriese a tí, ("pobre mortal"), decir que eras la reencarnación de alguien, aunque fuese en BROMA, porque entonces eras automáticamente recriminado por ello.
Un día recuerdo que EN UN CONTEXTO DE BROMA, se me ocurrió a mí decir que recordaba una vida pasada, en la que había sido miembro del S.A.S. británico durante la Segunda Guerra Mundial; "De dónde saca este hombre tanta fantasía", le dijo el instructor a mi mujer; "Sólo era una broma, ¡hombre!; ¿a ver si Samael y los demás tienen derecho a fantasear, y un servidor no?" (fue mi respuesta). NO GUSTÓ MUCHO LO QUE DIJE.
Esto una prueba de "la humildad" que rige en el seno de la Gnosis de Samael y sus seguidores.Creo que al menos estamos de acuerdo Ciensiano y un servidor EN ALGO, y es que los egos que los "gnósticos" tratan de matar, GOZAN DE BUENA SALUD.