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 Asunto: ¿Arnolda hanasmusen?
NotaPublicado: Mié Nov 02, 2011 11:39 am 
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:idea: No se os podra interesar. Hace dias por la red recibi un mail que reenvie tambien, con el titulo de reflexionar... Parece ser que en la gnosis hacen distinciones entre lo que es un hanasmusen y una persona que encarno el ser .. y la sra Arnolda parace ser que seria lo primero segun el texto que adjunto :shock: son relatos que he verificado escribio saw:

PRIMER RELATO

Para mí, la Ciencia Jinas no es opinión sino verdad asentada, y si queréis que os lo muestre con la experiencia vivida, escuchad con paciencia el subsiguiente relato:
Treinta veces había visto caer las hojas de otoño en mi presente reencarnación cuando hube de trabajar consciente y positivamente con la doctrina de los Jinas o de Jano.
Cualquier noche de maravillas, Litelantes, mi sacerdotisa-esposa, me hizo sublime invitación...
Encontrábame reposando en el tálamo nupcial con el cuerpo relajado, boca arriba (decúbito dorsal).
Debo aseverar con cierta solemnidad y para bien de la Gran Causa que en esos instantes me hallaba en estado de alerta novedad, alerta percepción.
Dormitaba atento y vigilante como el vigía en época de guerra. Obviamente, anhelaba con sed infinita algo extraordinario.
Después de las consabidas invocaciones de rigor, sentí como si otro ser humano se posase sobre mi relajado cuerpo, exactamente sobre aquellas cobijas, frazadas o sarapes que deliciosamente me protegían del frío de la noche.
Incuestionablemente, era Litelantes. La reconocí por la voz cuando en forma vehemente me llamara con mi nombre de pila.
Ostensiblemente, aquella Dama-Adepto, mediante la ayuda extra de algunas gentes Jinas, había conseguido meter su cuerpo físico dentro de la cuarta dimensión.
“¡Vamos! –me dijo– ¡vamos!, ¡vamos!”. Y yo, que con ansia infinita siempre había aguardado este instante, presuroso me levanté del lecho.
Resulta palmario y evidente que al levantarme así ayudado, de hecho atravesé la barrera de la velocidad de la luz, quedando entonces de pie junto al lecho de penitente y anacoreta con el cuerpo físico bien sumergido dentro de la cuarta dimensión.
Cualquier gnóstico sincero podría, ciertamente, hacer lo mismo si en instantes de empezar a dormitar se concentrara intensivamente en su Divina Madre Natura particular, individual...
Una fórmula mágica muy especial es la siguiente:

“CREO EN DIOS, CREO EN MI MADRE NATURALEZA Y CREO EN LA MAGIA BLANCA. MADRE MÍA, LLEVADME CON MI CUERPO. AMÉN”.

Millares de veces se reza esta oración en instantes de querer dormitar; empero conviene no olvidar aquel dicho vulgar que dice: “A Dios rogando y con el mazo dando”.
Muy ligeramente adormecidos, levantaos del lecho suplicando y, luego, saltad con la intención de flotar en el ambiente circundante. “Tened fe como un grano de mostaza y moveréis montañas”.
Si no lográis flotar, meteos nuevamente dentro de vuestra cama y repetid el experimento.
Muchos triunfan de inmediato, y otros tardan meses y hasta años enteros para lograr su entrada en los Paraísos Jinas...
Después de esta pequeña pero importante digresión de tipo indicativo, continuemos con nuestro relato:
Salí de mi recámara con paso firme y decidido, atravesé un pequeño patio, me dirigí a la calle.
Cediéndome el paso con mucha reverencia, cierto grupo de damas muy ancianas se inclinó reverente ante mi insignificante persona, que nada vale. Agradecí la especial deferencia.
Salí de la ciudad seguido muy de cerca por aquel grupo de gentes Jinas; me dirigí hacia las montañas vecinas.
Sentí como si me hubiera hundido en un remoto pasado sublunar antiquísimo; comprendí que había penetrado en el Cosmos Inferior...
Se me sometió a pruebas de valor haciéndoseme pasar por encima de profundos precipicios...
Flotando en el ambiente circundante de la cuarta vertical, acompañado por Litelantes y toda la comitiva de gentes Jinas, atravesé el borrascoso océano y llegué a cierto lugar secreto de la vieja Europa...
Penetré valerosamente en cierto castillo donde hube de contemplar con asombro un extraño símbolo bajo el cual había un crucifijo...
El regreso a mi mansión fue relativamente fácil, pues es ley en la cuarta dimensión que todo regresa a su punto de partida original.
Litelantes y yo comentamos muy alegremente todo esto; obviamente, habíamos logrado un triunfo maravilloso.
Días después continuamos con estos experimentos; aprendimos a meter el cuerpo físico dentro del Cosmos Superior...
Hoy, por experiencia directa sabemos que con la ayuda de la Madre Divina Kundalini podemos poner el cuerpo físico en estado de Jinas para viajar por entre el Cosmos de arriba.


Samael Aun Weor
Las Tres Montañas ESTADOS DE JINAS Capítulo 8



SEGUNDO RELATO


Ahora, valdría la pena que yo dijera algo que me consta a mí, porque es muy bonito los relatos, y a usted ¿qué le consta?, ¿no? Pues bueno, a mí sí me consta, les voy a decir lo que me consta.
Dicen que por allí había una mujer, “dizque” era de esas, era una ARPÍA, por cierto que no sería muy hermosa, cuando era una arpía, ¿no? Bueno, procuré yo hacerme amigo de la arpía, porque siempre he sido investigador, me ha gustado explorar directamente, no atenerme únicamente a la cuestión de los “libritos”, sino ir a ver, a ver, a ver qué es lo que hay de verdad en cada cosa, ¿no? Y les aconsejo a ustedes lo mismo: ser atrevidos en la investigación. Uno tiene que investigar, para descubrir por sí mismo, ¿no? Yo me hice amigo de la arpía (como por no decirle “bruja”, ¿no?). Bueno, y costó trabajo que me dijera que sí sabía algo, pero al fin logré que me lo dijera, ¡cómo no! Hizo experimentos; me dijo:
– “Bueno, esta noche lo invito a usted”... Le dije:
– “Perfectamente; ¿a dónde?”
– “Bueno, no se preocupe usted a dónde; lo invito”...
– “Está bien”...
Me acosté en decúbito dorsal, con el cuerpo relajado; medianoche, aguardando, a ver qué sucedía... ¡Doce!..., bueno, yo estaba tan despierto. ¡Una!..., no pasaba nada. Las horas se iban y venían; y yo dije “Aquí lo que va es a amanecer a mí. Y todo desvelado, mañana tendré unas tremendas ojeras, pero vamos a aguardar, a ver qué sucede”. Como me había dicho, aquélla dama, que tenía fama de tener poderes, que me invitaba a un paseo, de esos extraños, dije: “Vamos a ver qué pasa”... Bueno, de pronto sentí, despierto, así como estoy aquí, sentí un peso sobre mi cuerpo. Los focos los había dejado encendidos, debí haber dejado apagado, ¿no?; fue tontería mía, haberlos dejado encendidos; pero, bueno, los dejé encendidos ¡ya ni modo!, pues. Y sentí un peso, así, en el cuerpo, sobre el pecho; iba a respirar y no podía, sentía que me ahogaba. Y luego la voz de esa señora: “¡Bueno, vamos, aquí estoy, camine!”
Y luego como se me había acostado encima, sentía que los pies de ella como que no eran pies comunes y corrientes; parecía como una cola de pez que se movía sobre las partes inferiores del cuerpo, es decir, sobre los pies. Como yo no tengo miedo, francamente, y me gusta ser atrevido en la investigación, dije: “Vamos a ver qué sucede, pues yo miedo no tengo; ¿me dice que vamos?” Bueno, me fui levantando y se retiró de encima de mí, para que yo pudiera levantarme, y hasta me ayudó a levantarme. Me levanté, me puse de pie, para ver qué pasaba. Ya de pie, me dice:
– “¡Vamos, no tema!”. Dije:
– “No, yo no temo a nadie!”. Dijo:
– “¡Sígame!”. Dije:
– “Cómo no, pues, sí la voy a seguir, ya mismo”. Y me fui “detrasito” de ella, caminando. Atravesé un patio que había, a la medianoche. Lo que sí no me había era, pues, quitado la ropa; la tenía puesta, “por si las moscas”. Eso de ir a resultar con “paños menores” y en plena calle, con ese frío, ¡válgame Dios! Por eso, así lo hice...
Bueno, ya en la calle, al salir a la puerta de la calle, hacia afuera, a esas horas, viene un grupo de damas a mí, señoras muy respetables...
– “Tengo mucho gusto de presentarles a este amigo”. Venían todas a saludarme:
– “Mucho gusto”.
Las conté; era un grupo de sesenta personas, por todas; damas muy respetables. Bueno, luego me hicieron una venia, con mucho respeto, aquellas sesenta damas- y me dijeron.
– “¡Síganos!”
– “¡Está bien!”. Las fui siguiendo... Así pues que ellas me dijeron:
– “¡Siga usted adelante!”. Luego llegué a la orilla de un precipicio. Dijeron: “¡Salte y no tema!”.
Bueno, yo, francamente, vi el abismo, abajo, y en cuerpo de carne y hueso, vestido así, como estoy ahora y todo, pero pensé para mis adentros: “¡Me la juego, no voy a temer. Si temo, puede que pierda un chance, una oportunidad; mejor no temo!” Me tiré al aire, y con gran asombro floté en la atmósfera. No había duda: mi Cuerpo Físico había entrado en la Cuarta Vertical. Así, flotando en el ambiente, me fueron llevando a través del Océano. Sé que vi hacia abajo el Océano Atlántico, no había duda, y yo flotando en el ambiente, y aquellas sesenta personas Jinas me acompañaban.
Yo no vi nada de eso que dijeran: que “las brujas andan en escobas, viajando”, o algo por el estilo. Ahí no había nada de eso; vi a esas sesenta señoras, venerables todas, muy respetables, flotando en el ambiente circundante y animándome a no tener miedo; esa era la cruda realidad de los hechos.
Dije: “Bueno, vamos a ver en qué va a parar toda esta cosa”. Al fin llego. ¿A dónde?
– “Qué lugar es este?”. Me dijeron:
– “Es España, señor”...
– “¡Ah, ésta es España!”.
Avanzo un poco más y me encuentro ante un extraño edificio. “Este edificio, ¿qué es? ¡Válgame Dios y Santa María!, ¿dónde estoy yo metido ahora?”. Pues ese edificio era nada menos que el CASTILLO DE KLINGSOR. Entonces dije: “¡Ajá!, con que entonces la ópera maravillosa de RICHARD WAGNER, el Castillo de Klingsor, existe. Entonces Richard Wagner no era un tonto: se las sabía todas, y de todas, todas”...
De inmediato supe, por Intuición, que ese Castillo de Klingsor era la antítesis de aquél otro Castillo, que es el CASTILLO DE MONSALVAT, donde está el Santo Grial, nada menos. Bueno, seguí al lugar; ahí pude ver que tenían un Cristo, pero el Cristo lo tenían debajo de un gran cazo de cobre... “¿Con que aquí vine yo a dar?” Bueno el Castillo estaba rodeado de jardines espléndidos, todo era maravilloso. En el centro, dentro del Castillo, había un gran salón, con una alfombra de esas, estilo siglo XVIII. ¡Qué de espejos de cristal de rocas, con qué lujo exorbitante! ¡Todo era espléndido ahí: un candil que caía, iluminando la estancia, y debajo del candil aparecía una mesa!...
Bueno, señores, les cuento que allí estuve. Allí vi que danzan las parejas, alegres, a la medianoche (hombres y mujeres danzando). Encontré que esa era una población de seres humanos que llevan su cuerpo en Estado de Jinas y que viajan por entre la Cuarta Vertical. Pero hay algo que sí me dejó estupefacto: estaba prohibido nombrar a la DIVINA MADRE KUNDALINI, estaba prohibido nombrar al CRISTO. Entonces ya me di cuenta que esas gentes eran Jinas Negros. Al nombrar uno al Cristo, le dicen: “¡Cuidado con esas malas palabras!”. Nombrar uno a la Divina Madre, a la Virgen-Madre, es suficiente para que se enfurezcan inmediatamente esas gentes, y de amigas se tornan en terribles enemigas a muerte... Entonces dije: “Estos son Jinas Negros. Bueno, ya conocí esta cosa, ni modo”... Salí de aquel recinto, solo, por mi propia cuenta, y a través de la atmósfera nuevamente, dije: “Voy a irme para la casa”. Pude regresar sano y salvo, nada me había pasado, pero sí había tenido una linda experiencia: había conocido a los Jinas Negros.

El Quinto Evangelio / Samael Aun Weor NOCIONES ESENCIALES SOBRE OCULTISMO PRÁCTICO


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 Asunto: Re: ¿Arnolda hanasmusen?
NotaPublicado: Mié Nov 02, 2011 2:31 pm 
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Hola juanita. Los dos relatos no parecen tener más en común que una supuesta experiencia jinas. Samael explicaba todo en términos de antítesis, y luchas de opuestos. El primer relato lo protagoniza su "esposa sacerdotisa" y maestra en jinas de la blanca hermandad. El segundo relato, aunque similar, relata una experiencia con detalles que para Samael son indicativos de jinas negros: visita el Castillo de Klingsor que es antítesis del crístico Monsalvat, rechazo a la madre divina o a la figura del Cristo, etc.

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 Asunto: Re: ¿Arnolda hanasmusen?
NotaPublicado: Vie Nov 04, 2011 3:05 am 
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En el "segundo relato", no se menciona el nombre de "la arpía, bruja"... yo no leí ése libro, y no recuerdo que algún
instructor nos mencionara éste relato.
En las sectas, se menciona sobre "hanasmusen" y la "persona que encarna al ser". Aunque depende de la secta y de
el instructor... (los samaelianos, generalmente creen que "gomez encarnó a su ser", junto con algún otro "maestro")
y de los hanasmusen, yo recuerdo álgo que nos comentó el señor Aladino; según él, conoció un caso, de un instructor
conocido de una secta local... aunque en otra ocasión, aladino también mencionó, (que samael hace mención, que):
"en sudamérica, cosecha de hanasmusen" (según aladino, algo así como: "todos se hecharon a perder, no eliminaron
sus egos"...) Y en otra ocasión, acerca de "los maestros", menciona que "todos estamos caídos, ninguno nos hemos
levantado" (hace referencia a los cinco "maestros reconocidos por samael": arnolda, amorteguí, medina, villegas y el
aladino).
Yo me imagino, que en cada secta, los instructores y los "nuevos maestros", se inventan sus propias explicaciones.
armann


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 Asunto: Re: ¿Arnolda hanasmusen?
NotaPublicado: Mar Nov 15, 2011 7:37 am 
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Registrado: Mar Oct 18, 2011 5:14 am
Mensajes: 2
Saludos nuevamente, pedi mas informacion.
La cosa es que como la sr Arnolda tenia elementos desarrollados ,pero no el ego muerto y esto segun las enseñanzas de SAW la convierte automaticamente en un hanasmusen con doble centro de gravedad. una parte positiva y una negativa fuerte. De ahi que ese relato deja entrever que ella no habia dejado lo negativo y era aun un jinas negro.


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 Asunto: Re: ¿Arnolda hanasmusen?
NotaPublicado: Mar Nov 15, 2011 8:42 am 
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Registrado: Sab Dic 25, 2010 2:29 pm
Mensajes: 270
Saludos

Es muy posible que fuera una jinas negra ya que cuando se entero que samael gomez tenia una aventura con una joven esta maestra lo tomo muy mal , lo perseguia en secreto junto con las hijas cuando samael gomez salia a encontrarse con la otra y le formaba escandalos digno de una habitante del castillo de krypton , perdon de klingsor.

Cuando asistia a la gnosis siempre me llamaba la atencion que estos seres de luz tomaban las cosas comunes y corrientes peor que los infrahumanos , fornicarios y habitantes del abismo que asistian a las conferencias.

( perdon juanita creo que no respondi tu inquietud , pero por los actos si parecia , solo que ella no se alteraba cuando hablaban del cristo , si no cuando hablaban de la otra )

Atte ray


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 Asunto: Re: ¿Arnolda hanasmusen?
NotaPublicado: Jue Nov 17, 2011 9:35 pm 
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Registrado: Vie Ene 22, 2010 9:16 pm
Mensajes: 62
Ubicación: Costa Rica
Hey, Sammy tiene toda la razón!

Yo también he pasado por la misma experiencia!!!!!!!

Lo que no comprendo es que yo no tengo una esposa....


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