La instrumentalización de la mujer en la gnosis, tan alejada de la bella idealización samaeliana del matrimonio perfecto, equivale a decir que la mujer es valiosa en tanto que sirve de instrumento para la gran obra alquímica. Cuando el instrumento falla, el iniciado puede solicitar
"licencia" para proceder a
cambiar de atanor, es decir, abandonar la pareja para buscar otra más apta para el
"trabajo".
La idea que de su mujer tenía Gómez quedó reflejada en el libro
"Historia de la Gnosis",
una relación basada en el interés personal, puesto que su mujer le daría a él la oportunidad de convertirse en un poderoso maestro.
Julio Medina en Historia de la Gnosis escribió:
-Maestro, los hermanos de la Sierra sienten disgusto por la forma tan dura como los trata la comadre; a ellos les molesta que usted ni siquiera proteste, que no sea capaz de censurarla -y él me respondió:
-Dime una cosa, tú eres comerciante, ¿con cuánto dinero compraría tus negocios? -a lo cual respondí:
-Con 100.000 pesos (equivalente hoy a unos 100.000 dólares) -él me dijo:
-Bien, ¿y qué harías tú con una persona que te prestara ese dinero sin cobrarte intereses ni documento alguno, para garantizar la deuda y que tú le pagaras cuando quieras? -a lo cual yo respondí:
-Sería capaz de limpiarle la silla para complacerlo y abandonar todo para atenderlo -y el me dijo:
-Bueno, pero si tu prestamista fuere grosero, feo y malcriado, ¿le aceptarías la oferta de protección? -Le manifesté que perdonaría sus malcriadeces y que no las tomaría en cuenta, y me dijo:
-Correcto, otro tanto haría yo. Ahora veamos el caso de la Negra: ella me está dando sin intereses un capital mayor que el tuyo; con ese capital divino me convertiré en un maestro del Mahanvantara. ¿Qué me importa que me regañe y hasta me lacere?, ella es mi socio capitalista.