Érase una vez un hombre llamado Víctor Manuel Gómez Rodríguez
Érase una vez un hombre llamado Víctor Manuel Gómez Rodríguez. El niñito Gómez nació en una familia humilde el 6 de marzo de 1917 en Bogotá, Colombia. Por caprichosa providencia, su madre, Francisca Rodríguez de Quijano, tuvo a bien dar a luz al niño en el llamado “Barrio Egipcio” y fue Bautizado en la Iglesia de Nuestra Señora de Egipto (cosas de la recurrencia, sin duda).
El niño Gómez fue creciendo en edad e inquietudes. Al llegar la pubertad sobrevino la separación de sus progenitores. Víctor Manuel permanecería junto a su hermano Germán y a su padre, llamado Manuel Gómez Quijano quien luego se uniría a otra mujer. Su madrastra resultó peor que la de los cuentos de hadas y le trataba tan mal como su progenitor. Pareciera que ambos compartían la misma aficción por maltratar al niño Gómez quien aguantaba estoicamente golpes que marcarían su espalda para el resto de su vida.
Con tan infeliz existencia, el joven Gómez tuvo a bien dejar el hogar paterno y buscar algo de consuelo en su madre Francisca, y fue a partir de ese preciso momento que comenzó apasionadamente a estudiar esoterismo. Con 12 años ya se había adentrado en el inquietante mundo del espiritismo: Luis Zea Uribe, Camilo, Flammarion, Kardek, León Denis, César Lombroso, etc. Todos éstos y aún más devoraba el joven Gómez, hambriento de historias de espíritus desencarnados y sus incorpóreas mortajas. Él mismo confesaba mucho después que estaba realmente convertido en “un ratón de biblioteca”, realmente se llegó a apasionar con Kardec y su “Libro de los Espíritus”, antes de seguir con muchísimos otros libros de enjundioso contenido.
La aficción pronto devino obsesión, y el joven Gómez en vez de perseguir muchachas se dedicaba a tratar de descifrar los enigmáticos textos y de leer entre líneas volúmenes de libros, encerrado largas horas dentro de su casa o de la biblioteca pública, “con el enhelo evidente de buscar el camino secreto”. Como es natural, el espiritismo no calmó sus ansias iniciáticas, así que a la edad de 16 años se internó en el apasionante mundo de la Teosofía.
A los 17 años ya se lanzaba a dar conferencias en la Sociedad Teosófica, recibiendo el Diploma Teosofista de manos de Jinarajadasa (quien también era enemigo acérrimo de Krishnamurti, a quien jamás perdonó su idea de disolver la Orden de la Estrella y de reconocer que eso de los Maestros Kout Humi y Moria era más bien un asunto de la imaginación humana), quien era presidente de la Sociedad por aquella época.
Con un cerebro bien cargado de ensoñaciones metafísicas, el joven Gómez sigió devorando toda la biblioteca teosófica; y allí descubrió a su primer amor: H.P. Blavatsky, quien le mostró en la Doctrina Secreta que algo grande le esperaba a su alma inquieta. Con 18 años decidió enrolarse en la escuela Rosa-Cruz Antigua, fundada por el Alemán Krumm-Heller , Médico-Coronel del “glorioso” ejército Mexicano. Krumm-Heller demostraría tener una gran afinidad al ideario nacional-socialista de Hitler, y ejeciría una notable influencia en el desarrollo del pensamiento Gómez.
El joven Gómez ya comenzaría en este punto a mostrar su portentoso Verbo y su “fuerza” marciana pues al llegar al “Aula Lucis” rosacruz no se le ocurrió mejor forma de comenzar sus estudios rosacruces que ponerse a discutir con el pobre director acerca de sus inquietudes esotéricas.
Con el tiempo todo fue mejorando para el joven Gómez porque pudo seguir cultivando su centro intelectual con las numerosas obras esotéricas que la biblioteca rosacruz ponía a su disposición:
“Riquísimo venero inagotable de esplendores exquisitos, encontré gozoso en las magníficas obras de Krumm Heller, Hartman, Eliphas Levi, Steiner, Max Heindel, etc., etc., etc.”.El progreso de su “cultura” esotérica fue extraordinario, dominando de memoria todos los intrincados conceptos que pudieran tanteársele, de tal manera que, en breve espacio de tiempo, fue nombrado Director del Aula Rosacruz de Quimbaya en el Quíndio, dependiente del comendador Israel Rojas.
En estos años comenzaría a practicar con lo que más tarde haría conocimiento suyo, y en rigor a la verdad no podría ser más que de él pues casi nadie por entonces creía que todo ese galimatías de chacras, runas, liturgias, etc., podía ser útil para cosa alguna. El caso es que en estos libros rosacruces halló las bases de su posterior doctrina:
1. Desarrollo de los chacras, a través de la vocalización.
2. Práctica de las Runas.
3. Prácticas con lo signos zodiacales.
4. Trabajo Litúrgico con los rituales de 1er. y 2do. Grado
5. El secreto indecible del Gran Arcano (obtenido de las obras de "Huiracocha")
En este punto de la historia ocurre un fatídico incidente y es que su madre Francisca le quiere esposar con una muchacha, allegada a la famila Gómez, llamada Sara Dueñas. Siguiendo los deseos de su madre, Gómez dejó embarazada a Sara cometiendo una
“pequeña caída”. Entonces Gómez decide marcharse de la casa contrariado y confuso. Al volver, su madre Francisca ya había aceptado a la joven Sara y le ayudaba en los cuidados de quien sería su primer hijo, Imperator, futuro editor de sus libros.
De todas formas la tempestad no amainó, algo no iba bien con la práctica de la magia sexual porque Gómez volvió a embarazar a Sara, quien esperaba ya su segundo hijo, el cual recibiría el bíblico nombre de Salomón. En esta ocasión,
Gómez huyó despavorido del hogar para siempre, permaneciendo la pobre Sara sola y como su “esposa legal” para el resto de la eternidad pues juró no volvér más . Samael Aun Weor en el Matrimonio Perfecto escribió:
Este libro viene pues a llenar una necesidad de la época, cual es iluminar el sendero del hogar doméstico, para que los seres humanos se acerquen a su Dios Interior, sin necesidad de aislarse del mundo, ni de abandonar su hogar ni sus hijos.
Luego vendrían cuatro hijos más con Arnolda Garro: Osiris, Hypatía, Isis y Horus. Por supuesto todos ellos fabricados de acuerdo a los métodos de la ciencia sagrada del mahituna (“Se peca contra el Espíritu Santo cuando fornicamos, es decir cuando derramamos el semen”).
Después de sus seis hijos, concebidos sin derramar una sola gota de su preciado líquido seminal, Gómez tuvo 22 nietos . Volviendo al hilo de la interesante narración, Gómez tenía grandes planes, y dos niños y una mujer no podrían impedirle conquistar las cimas de la Alta Iniciación. Gómez empezó a desarrollar poderes fabulosos: Clarividencia, Clariaudiencia, Telepatía, Intuición, la capacidad de convertirse en burro…
Sin embargo, y al igual que en todo buen cuento, también en este hay pavorosos y horrendos Ogros, y el de Gómez era un Colombiano que decía ser Kout Humi, hijo del gran rey Kan de Mongolia. Se decía que aquel ser misterioso era Gran Delegado de Agarta, Gran delegado de la Orden del Cisne en Europa, Gran iluminado, “Budate” en la India, doctor en divinidad, jefe de los Caballeros Templarios de Oriente y Occidente en París. Jefe de la universidad espiritual de Dagerling –India–. Miembro de las principales sociedades científicas del mundo, etc. (Ahora ya sabrán ustedes de quién tomaría posteriormente Gómez la idea de autonombrarse y nombrar a sus “cuates” mil y una cosas).
Ese misterioso personaje decía llamarse “su alteza”, el príncipe
Omar Cherenzi Lind . Y dictó Cherenzi algunas conferencias en varias ciudades de Colombia.
Mas, pronto surgieron discrepancias y luchas personales entre Israel Rojas y Cherenzi; allí hubo panfletos de lado a lado combatiéndose mutuamente los dos líderes espiritualistas, tachándose mutuamente con los adjetivos más degradantes y sucios (Parece que ya sabemos de quién tomaría posteriormente Gómez esa obsesión de insultar a todo aquél que contraviniera o difiriera de sus sacros principios).
Desilusionado de tanta regañifa, Gómez se retiró en silencio a sus prácticas de meditación…y claro, de magia sexual pues no estaba el hombre para perder el tiempo teorizando y con cuanta mujer salía a su paso practicaba y practicaba…eso sí, sin jamás perder su esperma sagrado, dos hijos ya era suficiente…
A parte de su debilidad por las féminas fue desarrollando una secreta pasión a raíz de su creciente frustración por hollar la senda de la Iniciación, y es que, cansado de tanta teoría, se marchaba caminando al Cementerio Central de Bogotá, que era el que más muertos tenía por metro cuadrado, y se dedicaba a la sagrada práctica de aporrear las tumbas y gritarle a los montones de huesos cadavéricos:
“¡Muertos de ultratumba, mostradme la senda ya que los vivos no la conocen!". Su necrofílica pasión llegó a tal extremo que se acostaba a dormir sobre las tumbas del Camposanto e incluso se metía dentro de las tumbas vacías desde donde invocaba a los muertos, aunque naturalmente nada sucedía…pero Gómez iba alimentando poderosamente su imaginación por los muertos, las momias y los intercambios atómicos…
El pobre Gómez seguía picando de flor en flor, practicando el Gran Arcano sin desfallecer, pero no lograba éxito alguno. Convencido de que Krumm-Heller era otro charlatán más (¿intuición…?, ¿clarividencia…?) se resolvió por abandonar la senda de la castidad.
Su compañera la encontraría después de estar recorriendo media Colombia, vendiendo pomadas y leyendo las líneas de las manos.
Dosamantes en Litelantes la Estrella del Dragón escribió:
Andando por tierras de Antioquía, sin cinco centavos y sin dirección, al pasar por un poblado pequeño, vio a una mujer lavando en un quebrada:
-Gómez: Vine a por ti.
-Arnolda: Y yo te estaba esperando.
-Gómez: Vamos.
-Arnolda: Espera que termine de lavar esta ropa. ¿Para dónde vamos?
-Gómez: A donde tu quieras…
De joven, había abandonado la enseñanza convencional de las escuelas. Ahora era el momento, según Gómez, de estudiar la verdadera medicina entre los indios de la sierra colombiana.
Los indios le iniciaron en la medicina, en la curación y en la sagrada ciencia de las cantinas, en donde Gómez empezó a saborear la tenebrosa pero tentadora senda del demonio “Algol”.
“Así bien saben los divinos y los humanos que el demonio Algol se apodera del humano cuerpo muy astutamente y lentamente, hasta que al fin un día cualquiera nos precipita en el abismo de la borrachera y la locura”. Bien lo sabía Gómez, y sobre esto meditaba profundamente tratando de lograr la comprensión profunda, mientras apuraba el último sorbo de su botella de vino casi vacía…
De acuerdo a la misma Arnolda, su mujer,
“cuando conoció al Abuelo, parecía un albañil, barbón, sucio y viejo, y que los pies se le hinchaban de tanto tomar”. Apenas normal, que surgiera el amor a primera vista…
Con este desgarbado aspecto Gómez se dedicaba al oficio de “curar” y leer las manos y pies (no es broma), y su efectividad crecía en proporción al grado de su cogorza. De nuevo, Arnolda nos da más detalles:
Dosamantes en Litelantes la Estrella del Dragón escribió:
La gente sabía que al Señor que curaba le gustaba tomar, por lo que le llevaban su botella de aguardiente, y cuando había bebido más o menos la mitad, le pedían les leyera la mano, siendo muy acertado en sus lecturas, sobre todo al encontrarse en ese estado.
Incluso después de conocer a su segunda mujer, “la negra” Arnolda, protagonizaría verdaderos episodios de luchas en cantinas que más parecen salidos de un Western:
Dosamantes en Litelantes la Estrella del Dragón escribió:
Nos decía la Maestra que el primero que se arrojó contra el Abuelo fue quien le dijo cobarde, al que derribó con un solo golpe (recordemos su fuerte constitución y sus grandes manos); después siguió el más fornido de los que estaban ahí, a quien igualmente derribó de un solo golpe.
Acto seguido, se metió a "donde sirven" (dentro de la barra), noqueando a cuatro tipos más; en total derrotó a seis paisanos agresivos...Tomando en consideración estas circunstancias, la Maestra llegó a un acuerdo con el dueño de la cantina y el propio Abuelo, a fin de que ya no le sirvieran licor sino hasta cierto límite.
Además de estas profanas habilidades, Gómez había desarrollado dos más:
el andar con mujeres y el estudiar magia negra.Sobre la primera cuestión la pobre Arnolda decía que
Gómez era muy mujeriego, incluso estando con ella. Con el tiempo se supo que después de su autonombramiento
como Avatara de la Era de Acuario le fue infiel, al menos en una ocasión, eso sí con un ángel que se llamaba Filadelfia.
Llegaba a tal punto su infidelidad que la misma Arnolda le quiso dejar bien claro las condiciones de su compromiso (vean ustedes las nobles y dignas condiciones que Arnolda le proponía para no escindir su “matrimonio perfecto”)
Condiciones de Arnolda a Gómez:Dosamantes en Litelantes la Estrella del Dragón escribió:
1ª Que nunca le pusiera la mano encima, es decir, que nunca la golpeara.
2ª Que viajaran, pues no quería estar viviendo mucho tiempo en un sólo pueblo, y
3ª Que él era muy hombre para tener las mujeres que quisiera, que él tenía toda la libertad, pero que si andaba de novio con alguna, quería que él mismo se lo dijera y no venirlo a saber por los vecinos. Eso sí: que no hiciera comparaciones ni la llevase a casa, por supuesto.
El hecho es que el Maestro siempre le cumplió, según afirmaba enfáticamente la Maestra: jamás la golpeó, viajaron mucho —hasta que por fin se establecieron definitivamente en México, D. F.— y siempre le dijo con cuál mujer andaba
El caso es que Arnolda le fue quitando también esa otra aficción poco a poco:
Dosamantes en Litelantes la Estrella del Dragón escribió:
El hecho es que nuestra querida Maestra le quitó el vicio de la bebida al Abuelo, así como el de las mujeres.
Este último se lo quitó también poco a poco, sustancialmente porque no lo celaba, solamente le pedía que si andaba con alguna mujer, que francamente se lo dijera, que él era muy hombre para tener las mujeres que quisiera, que era muy libre, pero no quería saberlo por los vecinos, sino de su propia boca.
Arnolda también habló sobre su otra aficción secreta, la magia negra:
Dosamantes en Litelantes la Estrella del Dragón escribió:
el Abuelo siempre traía un "portafolios" según ella decía (al parecer era una especie de maletín o cofrecillo) y lo llevaba a todas partes, a nadie le mostraba su contenido y dormía con éste cerca de su alcance.
Reiteradamente se negó a mostrarle su contenido a la Maestra, hasta que cansada de insistir le dijo: Si tanto quiere su "portafolios" pues duerma con él, pues si no me quiere decir lo que contiene ya no dormiré con Usted (fue la única vez que le dijo esto).
El Abuelo se vio entonces comprometido a mostrarle lo que traía dentro: era el manuscrito de un Tratado de Magia Negra que venía escribiendo, así como una calavera y otros implementos mágicos.
Como resultado del trauma de perder tantos vicios en tan poco tiempo desarrolló patológicamente la obsesión de ver magos negros en todas partes y gustaba de pensar que todo aquél que diferia de su pensamiento simplemente era un mago negro.Todos magos negros, todos lujuriosos y tenebrosos, excepto él claro está.
Aunque llevase ese maletín y ese manuscrito. Aunque dijera el mismo Julio Medina: “La negra le enseñó a salir en astral, pero por el lado negativo, con oraciones negativas e invocando a Santa María de la Altina, e iban a España a la casa de la brujería; allí se relacionó con gentes de mucha influencia”. Aunque Arnolda mencionara que: “estos amigos del Maestro eran de lo más respetuosos y honrados, que cuando salía fuera de la ciudad con el Maestro y sus hijos les encargaba la casa y que a su regreso nunca faltaba nada, y si se moría un pollo se lo dejaban colgado, para que viera el Abuelo que no se lo habían robado. Además, nos refería la Maestra que estos amigos —amantes de la magia negra— le comentaban al Maestro que era la pura verdad lo que él enseñaba, que por cosa cierta lo tenían, pero que desafortunadamente no podían seguirla”. Pero bueno, es que estaba caído y como bodisattva caído podía permitirse el lujo de ser borracho, mujeriego y mago negro…el resto de la historia en el Foro La Gnosis Develada