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Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófica : Presentaciones, testimonios y experiencias - 7
  
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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Sab Jul 02, 2016 7:51 am 
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Maestros sagrados y jefes secretos. (parte III)
Los ocultistas estuvieron también profundamente implicados en los movimientos quasi-políticos e idealistas del momento. Eran miembros activos de la sociedad socialista Fabian, de organizaciones vegetarianas y de varias asociaciones en defensa de los animales. (...) Probablemente en su tiempo sus aspiraciones no resultaran tan extravagantes como en la actualidad. Madame Blavatsky era un personaje profundamente contradictorio. (...) por encima de todo fue una incansable -y tal vez sincera- perseguidora de la verdad última, aunque para ello ignoró a menudo las verdades ordinarias, especialmente cuando se referían a ella misma. Aunque los hechos de su vida superan por sí solos la ficción, se sintió inclinada a adornarlos aún más con anécdotas fantásticas que se fueron mezclando con el pensamiento teosófico de forma que, llegado a un punto, resultaba imposible separar uno del otro, lo que llevó a la confusión tanto a sus críticos como a sus seguidores. (...) solía contar que a los cuatro años de edad "era capaz de mover muebles y hacer volar objetos, sujetos en el aire por brazos astrales invisibles." Tenía la curiosa costumbre de mirar fijamente a los ojos de los visitantes, y a continuación anunciarles con voz grave cuándo morirían. Además hechizaba a otros niños con historias fantásticas. (...) Según la versión de la propia Blavatsky, muchas veces rectificada, sus vagabundeos la llevaron hasta Oriente, Asia Central e India, y a través de Europa, Estados Unidos, Canadá y América Central y del Sur. (...) Pero de todos los viajes que realizó, ninguno pudo compararse en importancia, tanto para ella como para el movimiento teosófico, a los siete años que pasó en un templo del Tíbet oculto en el Himalaya, donde vivió entre una comunidad de avatares (...) Estos mahatmas ó maestros desempeñarían un papel decisivo en el desarrollo de la Teosofía (...) Es muy posible, sin embargo, que ninguna de estas historias sobre viajes sean ciertas. Concretamente, no existe prueba alguna que llegara a visitar el Tíbet, y muchas en cambio que demuestran que nunca estuvo allí. No sólo el terreno y el clima hacen de ésta región una de las más inhóspitas de la tierra, sino que además las fronteras del Tíbet permanecían cerradas a los visitantes extranjeros desde 1792. Además de éso, incluso los más ardientes admiradores de la Blavatsky han tenido dificultades a la hora de encajar una estancia de siete años en el Tíbet dentro del ajetreado calendario de viajes de ésta mujer.
A decir de algunos, esta mujer se casó tres, ó incluso cuatro veces , sin haberse divorciado nunca de su primer marido, y tuvo al menos un hijo, un jorobado llamado Yuri, que murió siendo niño. Madame Blavatsky insistía en que Yuri había sido adoptado, y a la edad de cincuenta y cuatro años solía afirmar con toda tranquilidad que seguía siendo virgen. (...) Durante los años que pasaron juntos, Olcott insistía que la relación entre ambos era "de alma a alma, no de un sexo a otro". (...) un día Blavatsky le mostró unas hojas manuscritas, mientras le comentaba perpleja: "escribí esto anoche, y que me aspen si sé lo que es". De aquella extraña manera comenzó Helena Blavatsky a escribir "Isis Revelada" que con el tiempo se convertiría en un clásico de la literatura ocultista. (...) El método de transmisión era una fuerza poderosa que Blavatsky calificaba de luz astral. (...) En ocasiones, sin embargo, el mismo mahatma se hacía cargo de las tareas de escritura. (...) Publicada en 1877 en dos volúmenes que sumaban un total de casi 1.300 páginas y con un precio de venta de 7,50 dólares, la primera edición se agotó en diez días. Al año siguiente, dos reimpresiones del libro fueron virtualmente devoradas por un público claramente ansioso de una visión cósmica que fuera más allá de la ortodoxia religiosa y científica del momento. Por supuesto, Isis tuvo también numerosos detractores. Uno de ellos calificó la obra de "basura". (...) Más preocupantes que el rechazo de los críticos fueron las acusaciones de plagio que acosarían a Blavatsky durante el resto de sus días, y que la seguirían después de muerta. William Emmette Coleman, un académico aficionado al espiritismo pasó tres años estudiando Isis Revelada y extrajo alrededor de 2.000 ejemplos de casos en los que HPB había incluído literalmente, y sin citar las fuentes, testimonios de otros escritores ligados a sociedades cabalistas, herméticas, masónicas y, especialmente, rosacruces. (...) A pesar de todo, las críticas a la obra fueron quizás un tanto exageradas. Por grotesca que pudiera parecer en ocasiones su autora, lo cierto es que el libro fué escrito con serios propósitos de que fuera leído por aquellos verdaderamente interesados en la búsqueda de la verdad. (...) Mientras escribía su libro, HPB se obsesionó con la India, y ahora estaba ansiosa por transferir sus operaciones teosóficas a este subcontinente. (...) Establecidas ya logias en Londres y en Bombay (...) los rumores acerca de su supuesta bigamia se hacían cada vez más frecuentes, y sus poderes ocultos estaban siendo continuamente puestos en entredicho por Daniel Dunglas Home, el médium más influyente de la época. Desde el punto de vista personal y profesional parecía oportuna una retirada discreta de la escena londinense. Por eso, el 18 de diciembre de 1878, la pareja partió en dirección a la India.
Sabidurías Milenarias y Sectas Secretas. TimeLife pag 102-106


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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Sab Jul 02, 2016 10:48 am 
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Que montón de mentiras en este artículo sobre Blavatsky.

"A decir de algunos, se casó tres o cuatro veces"

¿Quiénes dicen eso, los taxistas?


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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Sab Jul 02, 2016 9:55 pm 
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Maestros sagrados y jefes secretos. (parte IV)
[Tres años después de la fundación de la sociedad, y después de establecer una sucursal en Londres, HPB trasladó su cuartel general a su patria espiritual, la India. Allí, sus visitantes eran invitados a presenciar una serie interminable de milagros a pequeña escala. Cierta vez, cuando se rompió por accidente una delicada bandejita de porcelana, los trozos recogidos fueron restaurados mágicamente. En otra ocasión, una de las invitadas contó que años ántes había perdido su broche favorito al rompérsele el enganche. Después de cenar, HPB le dijo que cavase en uno de los arriates, y allí encontró el broche, con su cierre intacto. Pero el fin principal de esas peregrinaciones era participar en la correspondencia que HPB mantenía con sus invisibles maestros espirituales, entre ellos Koot Hoomi(...)]
Blavatsky trabajaba sin descanso en el reclutamiento de nuevos discípulos para su causa. Alfred Percy Sinnet, editor del Pioneer, un diario portavoz del poder británico en la India, estaba profundamente interesado en fenómenos ocultos, y nada más conocerle HPB comenzó a seducirle con sus viejos trucos, que en un principio se limitaban a sencillos juegos con pañuelos o al tradicional tintineo de campanas invisibles. (...) Lo inundó de cartas de Koot Hoomi y, en menor medida, del maestro Morya. En ocasiones Sinnet encontraba las cartas sobre su almohada, en otras sobre la mesa del desayuno y, durante sus visitas a la Sociedad Teosófica, éstas llovían del mismo techo. Sinnet quedó convencido, tan convencido, que en 1881 escribió un libro alabando la doctrina, que despertó el interés de Europa por la Teosofía. En 1884 -con la Teosofía en pleno apogeo- Blavatsky y Olcott decidieron colocarse en la cresta de la ola visitando Londres. Ante la necesidad de dejar a alguien al frente de la Sociedad Teosófica, que había sido trasladado recientemente de Bombay a Adyar, Blavatsky confió en una antipática pareja llamada Emma y Alexis Coulomb. HPB había contratado a Alexis como carpintero, mientras que Emma se convirtió en una especie de ama de llaves con ansias de grandeza, y como resultó más tarde, en ayudante de mago. Al poco tiempo de la partida de HPB, los Coulomb iniciaron una serie de enfrentamientos con los principales miembros de la sociedad, quienes terminaron por expulsarlos de la misma. A modo de venganza, Emma Coulomb acudió a la Christian College Magazine, una revista dirigida por protestantes que llevaban tiempo deseando poner a la Blavatsky en su sitio. El resultado fué la publicación de una serie de revelaciones bajo el alegre titulo de "El colapso de Koot Hoomi". Dicho artículo contenía extractos de al menos cuarenta cartas comprometedoras, supuestamente escritas por HPB a la señora Coulomb, como prueba de los engaños. Entre otras cosas, Emma declaró que Helena le había encargado la confección de un muñeco del tamaño de un hombre con un turbante que, a la luz de la luna, aparecería como manifestación de Koot Hoomi. En cuanto a las cartas que llovían del cielo, Emma declaró que, lejos de llegar por correo astral, eran lanzadas hacia abajo a través de una trampilla en el techo.
Tras la publicación de las acusaciones de Emma Coulomb, HPB se apresuró a volver a la India, negándolo todo y amenazando con querellarse por líbelo. Sin embargo, el abogado Olcott se opuso firmemente... estaba convencido que el litigio en tribunales acabaría conduciendo inevitablemente a un juicio sobre "la verdad de la filosofía esotérica" y "la existencia de los mahatmas". Completamente frustrada, HPB embarcó de regreso a Inglaterra. Nunca más volvería a poner un pie en su amada India. Pero lo peor estaba aún por llegar.
Sabidurías Milenarias y Sectas Secretas. TimeLife pag 107-109
Los Poderes Desconocidos. Selecciones del Reader's Digest pag 195


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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Dom Jul 03, 2016 5:19 am 
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LA CONSPIRACIÓN DE LOS MISIONEROS Y DE LOS COULOMB


Ya hemos llegado al 19 de septiembre; aún nos quedaban por vivir en Elberfeld
algunos días de feliz amistad y dulce compañía, pero el primer trueno de la
tempestad se dejó oír ello, día que recibimos una lúgubre carta de Damodar
anunciando que los misioneros preparaban un complot, evidentemente con la
ayuda de la señora Coulomb. Decía que esta mujer iba por todas partes jurando
vengarse de H.P.B. y de la Sociedad. Los miembros de la Junta administrativa a la
cual yo había dejado la dirección de nuestros asuntos en el Cuartel general,
terminaron por cansarse de aquellas miserables habladurías, y trataron de
mandarla con su marido al Colorado, donde el doctor Hartmann ofrecía
regalarles un título de propiedad de un yacimiento aurífero que allá poseía.

Ambos quedaron encantados, y se fijó el día de su salida para Hong-Kong y San
Francisco, pero de pronto se echaron atrás diciendo que tenían cartas
comprometedoras de H.P.B., y que si no se les daba una prima de 3.000 rupias,
harían publicar esas cartas. Naturalmente, todas las negociaciones quedaron
rotas. La Junta celebró sesión a la cual se hizo comparecer a los acusados, se
leyeron en su presencia los testimonios de sus difamaciones, y se les expulsó de la
Sociedad.

Se presentaron dificultades y discusiones cuando se trató de hacerles salir de la
casa; pretendieron que la señora Blavatsky, les había dejado sus habitaciones a su
cuidado, y que no saldrían de Adyar sino por orden suya. Por acuerdo de la Junta,
se telegrafió a H.P.B. pidiéndole esta orden, y también se le escribió. Envió por
telégrafo la orden requerida, y por fin, después de varias semanas de grandes
disgustos, aquella digna pareja expulsada de Adyar, fue a instalarse en Santo
Tomé, en una casa que le procuraron los dulces misioneros. Su gran batería de
bombas y granadas, estalló en el número de septiembre de su órgano de Madrás,
el Christian Cotlege Magazine, y se dispusieron a ver desmoronarse las
superestructuras de la Sociedad Teosófica, aplastando bajo las ruinas a sus
fundadores. Las personas razonables no se dejaron atrapar por el pretexto “del Todo lo que H.P.B. podía hacer en tales circunstancias, lo hizo.

El 9 de octubre escribió al Times para protestar de la falsedad de las llamadas cartas privadas que publicara la señora Coulomb, y en algunas entrevistas publicadas por el Pall Mall y otros diarios, anunció su intención de regresar a la India para entablar recurso por
difamación, contra los Coulomb y los misioneros. En seguida de su carta al editor
del Times, apareció una carta del señor Saint-George LaneFox, que llegaba de
Madrás. En ella decía que; como todos los que se hallaban al corriente del asunto,
“él estaba seguro de que las cartas, fuese quien fuese su autor, no eran de la señora
Blavatsky”, y, además, “que no creía que la verdadera causa teosófica sufriese en
nada”. Los subsiguientes acontecimientos han probado abundantemente la
exactitud de su juicio pues las estadísticas muestran que el crecimiento y la fuerza
del movimiento teosófico se han duplicado de año en año a partir de aquel ataque.
No tengo la intención, al cabo de tanto tiempo, de examinar minuciosamente
esta historia antigua; el público se ha dividido, H.P.B. ha depositado su carga de
terrenales disgustos y la marcha del tiempo demuestra victoriosamente la grandeza
de su carácter y la dignidad de las aspiraciones de su vida toda. Sus errores y sus
debilidades personales están casi olvidadas, y su reputación reposa para siempre
sobre los libros que nos ha legado, y cuyo valor esencial aparece ahora que el humo
y el polvo de la batalla desaparecieron. Ya regresé a la India con Rodolfo Gebhard
en la primera mitad de noviembre, y la señora Blavatsky nos siguió en diciembre,
llevando consigo al señor Leadbeater y al señor y la señora Cooper Oakley, de
Londres, así como a tres delegados de Colombo a la Convención anual. Junto con el
doctor Hartmann me uní a ellos en Colombo, a donde había ido a dar cuenta a los
cingaleses de los grandes resultados de mi misión en Londres.

Antes de salir de Europa, H.P.B. recibió las demostraciones más consoladoras de
la confianza inconmovible de nuestros colegas europeos en su integridad. La
London Lodge y las Ramas Francesa y Alemana, adoptaron por unanimidad
resoluciones halagadoras, y las dos primeras telegrafiaron sus decisiones a Adyar.
Mientras tanto, llovían en el Cuartel General cartas y telegramas de todas las
Ramas indas, y los informes de nuestros colegas de la Junta Administrativa se
hacían tranquilizadores. Los tengo a la vista al escribir esto. Sentíamos que la
tempestad había pasado sin habernos hecho mucho mal después de todo.

Desembarqué en Bombay el 10 de noviembre, y el 12 di una conferencia en el Frarnji Cowasji Hall sobre “la Teosofía en el extranjero”. Hubo una concurrencia
numerosa y de lo más entusiasta que yo haya visto. Llegué a Madrás el 15, y los
diarios locales demuestran la recepción que se me hizo; más de 300 estudiantes de
aquel Christian College cuyos profesores habían atacado a H.P.B., y un gran,
número de miembros de la Sociedad, me esperaban en la estación con música,
discursos, guirnaldas y perfumes. Su alegría y entusiasmo parecían sin límites. El
discurso leído por los estudiantes fue muy florido, pero vibrante de sincero afecto.
Ciertas frases ponen el dedo en la clave del misterio del fracaso de los misioneros
en su tentativa para debilitar nuestra influencia sobre los indos, porque aquello
debió parecerles un verdadero misterio. Los jóvenes indos identificaban a la
Sociedad Teosófica con el renacimiento de los estudios sánscritos, la
reconciliación de la religión y la ciencia, la luz arrojada sobre el problema del
estado futuro del hombre, la fusión de las castas y de las creencias “sin cohesión”
de la India en un sentimiento fraternal de mutua simpatía; y la defensa de la
sabiduría Arya y del honor indo contra todas las críticas y todos los asaltantes.

Con tales convicciones en su ánimo y con un corazón palpitante de
agradecimiento aquella miserable confabulación contra H.P.B. y los
Bienaventurados, estaba destinada a fracasar; mejor dicho, estaba destinada para
hacernos, con el curso del tiempo, un bien infinito en lugar de un mal infinito. Se
percibe esto en el acento de uno de los diarios entonces influyentes en el país.
Anunciando el regreso de la señora Blavatsky y sus compañeros, el Indian Mirror
del 20 de diciembre, dice:
“La comunidad inda en general se siente tanto más atraída a la señora
Blavatsky, cuanto que cree que los misioneros, con el pretexto de denunciar los
fraudes de esa dama, han atacado en realidad a la antigua religión y filosofía inda.
Por esta causa, el sentimiento general contra los misioneros y a favor de la señora
Blavatsky, es muy marcado”.

La Indian Chronicle dice: “Nosotros, personalmente, no somos teósofos, pero
sentimos un gran respeto por los fundadores de la Sociedad Teosófica. Es el único
movimiento extranjero que alienta el sentimiento nacional del país… y en lugar
de hacer de él un objeto de ridículo y perseguir a sus jefes, se le debería sostener
pacientemente. Los cristianos burlones… no saben tal vez que la existencia de los
Mahátmas es una creencia universal en toda la India; que es ridículo suponer que los padris de Madrás podrán perjudicar seriamente a esta creencia… La Teosofía,
aunque parezca haber sufrido molestias transitorias… saldrá de esta ruda prueba
purificada por sus sufrimientos”.
El Sahas del 3 de noviembre expresa las mismas opiniones y dice que los indos
creían en la Ciencia Oculta antes de que nosotros hubiéramos nacido, y que dicha
creencia, que para centenares de personas es una certeza, no puede ser afectada
por nada que nos suceda.
Amrita Bazar Patrika dice que los acusadores cristianos son incapaces de
comprender los hechos que estudia la Teosofía, pero que los indos, conociendo
como conocen el Yoga, creen implícitamente en los Mahatmas. Tratando de
desacreditar la existencia de esos personajes, los misioneros daban como lo
demuestra el tono de toda la prensa indígena, un bofetón al pueblo indo entero y
lo insultaban mortalmente.

La recepción de H.P.B. en Madrás, cuando su regreso, fue aún más
tumultuosamente alegre que la mía. Fue recibida en el muelle por una numerosa
comisión, le pusieron guirnaldas, así como a sus acompañantes, y fue escoltada
procesionalmente hasta el Pacheappa Hall, donde la esperaba una compacta
multitud que se apretujaba hasta la sofocación. Todos se pusieron de pie y la
aclamaron con entusiasmo, mientras ella atravesaba lentamente la muchedumbre
para subir al estrado, con la mano nerviosamente crispada en mi brazo, la boca
apretada, los ojos brillantes de alegría y casi inundados de lágrimas de felicidad.
Los recién venidos de Londres recibieron cada uno su ovación particular. El
tahsildar de Madrás le dio la bienvenida en nombre de la Rama local, el juez
Srinivasa Row le pidió permiso para leer la alocución de los estudiantes del
Christian College y de otros colegas, que llevaba unas 500 firmas. Ella accedió y
el documento fue leído por un estudiante del Christian College en medio de una
gran excitación Cuando la explosión de aclamaciones que siguió a la lectura
disminuyó algo, H.P.B. pronunció su primer discurso público, el único de que yo
tenga conocimiento. Dijo que “de todas las cartas que se habían publicado, ninguna fue escrita así por ella. Las rechazaba a todas… hubiera sido la loca más
grande del mundo al comprometerse así, de modo que pudiera ser acusada con
justicia de cosas tan viles, tan feas. En cuanto a sus acusadores, el coronel y ella
los habían tratado con toda la bondad posible. ¿Qué decir de su traición?
Mientras ella se encontraba ausente, la habían vendido como Judas Iscariote. Ella
no había hecho contra la India nada de lo cual tuviera que avergonzarse, y estaba
resuelta a trabajar por la India mientras le quedase un soplo de vida”, (Crónica
del Madras Mail).
Hubo otros discursos, pronunciados por la señora Cooper Oakley, el señor
Leadbeater y yo, todos aplaudidos con entusiasmo; la ceremonia finalizó
presentando guirnaldas y ramos de flores a H.P.B. Y a todos nosotros.
H.P.B. venía absolutamente decidida a entablar juicio contra los Coulomb y los
misioneros; así lo anunció en Londres y me lo escribió desde El Cairo, donde se
detuvo para recoger testimonios sobre los antecedentes de los Coulomb. Desde
allí el señor Leadbeater, entonces clérigo de la Iglesia Anglicana, escribió al Indian
M i r r o r (número del 16 de diciembre) dando cuenta de los descubrimientos que
hizo con sus compañeros, descubrimientos que por cierto eran poco halagüeños
para aquellos campeones “de la moralidad pública”. Dice que los datos
suministrados por miembros de la familia del señor Coulomb probaban que su
mujer (la señora Coulomb), antes llamada señorita Ema Cutting, había estado
poco tiempo con la familia de S… Pachá como aya, “pero fue despedida cuando se
descubrió que trataba de inculcar ideas viciosas a sus discípulas”. Que pretendía
descubrir tesoros por su clarividencia, que varias personas habían cavado en los
sitios que indicó, sin descubrir nada, salvo una vez que se hallaron varios
doblones; “pero una niña la había visto meterlos en el hoyo la noche anterior”.
Decía también el señor Leadbeater que el vicecanciller de la legación de Rusia en El
Cairo, señor Gregorio d’Elias, le aseguró conocer íntimamente a la señora
Blavatsky, que la veía todos los días durante su anterior estancia en El Cairo, y que
“siente por ella alta estimación y jamás hasta el presente oyó decir nada contra su
reputación”. Yo creo que podemos poner en la balanza ese testimonio de un elevado
funcionario ruso, frente a las calumnias y mentiras de una señora Coulomb. Y las
personas libres de prejuicios se inclinarán a mirar con desconfianza su pretensión
de que la señora Blavatsky, una de las mujeres más brillantes de su tiempo, hubiera
puesto su reputación por entero en sus manos, según lo probarían aquellas
desdichadas cartas. Naturalmente, no habiendo visto yo nunca aquellas cartas, y no
pretendiendo a la infalibilidad de los peritos calígrafos como Netherclift y Berthelot8, no daré ninguna opinión respecto a su autenticidad. Pero puedo decir, y
lo digo por centésima vez, que he tenido un sinnúmero de pruebas de los poderes
ocultos de H.P.B., del evidente” altruismo de sus intenciones, y la pureza moral de
su vida. Y dejo este asunto echando de nuevo estos viejos libros de notas y paquetes
de cartas y papeles en sus cajas, con la sensación de alivio que se experimenta al
quitar de la vista un objeto repugnante. Mas no sin antes haber demostrado porqué
H.P.B. no cumplió su promesa de entablar juicio contra los Coulomb, porque bien
injustamente se ha usado contra ella su silencio. Felizmente, todo esto se encuentra
en los archivos; abriremos ahora la Memoria Anual de la S. T. del año 18849.
Ella me envió desde El Cairo este telegrama: “Éxito completo, canallas. Pruebas
legales. Salgo para Colombo Navarino”. Esto quería decir que tenía en su mano lo
que consideraba como pruebas legales de que los Coulomb se habían fugado para
evitar ser detenidos por quiebra fraudulenta. Supe esto al leer los testimonios
escritos por personas honorables, que ella traía consigo. Pero vi en seguida que
aquellas declaraciones, por más sugestivas que fuesen en cuanto al camino de las
investigaciones a seguir en Caso de proceso, no tenían la, forma requerida para ser
presentadas al tribunal. Obrando sin ser guiada por un abogado, ella había
estropeado el asunto. En cuanto desembarcó me instó para que la llevase ante un
juez, notario o abogado, fuera el que fuese, para que ella pudiese firmar su
declaración y comenzar la demanda. Pero yo me negué rotundamente. Le dije que la
Convención se reuniría dentro de pocos días y que nuestro primer deber era poner
su causa en manos de los delegados, formar una comisión especial de nuestros más
hábiles legistas y dejarles que ellos decidieran los trámites que ella habría de hacer.
Que tanto ella como yo, habíamos fundido nuestras personalidades en la de la
Sociedad, que no debíamos obrar antes de conocer los deseos de nuestros colegas.
Ella se agitó, se enojó, volvió a la carga, pero yo me obstiné, y cuando ella amenazó
con ir sola para “lavar esa mancha hecha a su reputación”, le respondí que en ese
caso yo presentaría mi dimisión y dejaría que la convención fuese nuestro juez; que
yo estaba demasiado al corriente de las formas de la justicia para dejarla hacer una
cosa tan tonta. Entonces, cedió.

La Convención se reunió, según costumbre, el día 27, Y en mi discurso
presidencial presenté el asunto. Los párrafos siguientes se refieren a lo que estoy
relatando:

“En lo que concierne al mejor método que la señora Blavatsky deberá seguir para
entablar un proceso, sus amigos no están de acuerdo. Ella, como es natural, está
muy deseosa de presentarse ante el tribunal con sus pruebas, para castigar a sus
detractores. Tal fue su primer pensamiento al recibir la noticia en Londres, y que
yo sepa, no ha cambiado de parecer. Algunos de sus amigos y, todos sus enemigos, la
impulsan por ese camino. Especialmente sus adversarios demuestran un deseo
ardiente y unánime, por no decir sospechoso, de verla que se envuelve en un
proceso. Pero la inmensa mayoría de nuestros miembros en el mundo entero han
manifestado su repugnancia; es su opinión que, hágase lo que se haga, será
imposible evitar que el proceso de la señora Blavatsky sea el de la Filosofía
Esotérica y de la existencia de los Mahatmas, y como esos asuntos son de lo más
sagrado, no sólo para los indos, sino también para los ocultistas de todas las
religiones, esa perspectiva les hiere. Nos hacen observar que, dada la existencia de
prejuicios hostiles en los anglo-indos contra nosotros, es probable que se deje al
abogado de la parte contraria la libertad completa para plantear las preguntas más
insultantes y atormentar hasta la exasperación a nuestros testigos, y especialmente
a la señora Blavatsky, de la cual todo el mundo conoce su extremada nerviosidad y
excitabilidad. Todo esto, bien entendido, sin salir de las reglas en uso y sin que
pudiéramos reclamar. Tengo las opiniones escritas de abogados de Londres sobre
este particular y las someteré a vuestro examen.
En presencia de esta divergencia de opiniones, y por deferencia hacia las ideas de
tantos miembros importantes de nuestra Sociedad, hice observar a la señora
Blavatsky que su deber es dejarse guiar por la opinión del Consejo General y no
decidir por sí misma… Si fuera menester dar por la Sociedad hasta nuestras vidas,
deberíamos estar dispuestos para hacerla sin un momento de vacilación. En fin, he
insistido para que este embrollo sea puesto sin reservas en manos de una comisión
especial compuesta de los principales letrados y juristas, escogidos entre los
delegados, y a los cuales se les rogará que examinen a las personas y los documentos,
y presenten su opinión a la Convención antes de que ésta se disuelva, a fin de que tome una decisión. En cuanto a la señora Blavatsky, ella estará dispuesta a entablar
juicio ono, contra sus difamadores, según lo ordene la Convención. Por fin ella ha
consentido, no sin alguna contrariedad”.
Se eligió la comisión, y esto fue lo que sometió a la Convención antes de su
clausura:
“Dictamen. –Que las cartas publicadas en el Christian College Magazine bajo el título:
“Derrumbamiento de Kut Humi”, no son más que un pretexto para perjudicar a la
causa de la Teosofía; y que como esas cartas parecen necesariamente absurdas a los
que tienen conocimiento de nuestra filosofía y de nuestras circunstancias; que en
cuanto a los que carecen de ese conocimiento, su juicio no seria modificado ni aun
por un veredicto favorable a la señora Blavatsky; por lo tanto, la comisión opina por
unanimidad que la señora Blavatsky no debe entablar juicio ante el tribunal contra
sus calumniadores. Firmado: Norendranath Sen10, presidente; A. J . Cooper
Oakley11, secretario; Franz Hartmann, D. M.; S. Ramaswamier12; Naorobji Dornbji
Khandalvala13; H.R. Morgan, mayor general; Gyanendranath Chakravarti, M. A.14;
Nobin.K. Bannerji15; T. Subbha Row16; P. Srinivasa Row17; P. Iyaloo Naidu18; Rodolfo
Gebhard; R. Raghunath Row19; S. Subrania Iyer20” .
No puede ponerse en duda el carácter elevado y la competencia de esta comisión,
y si alguna vez un cliente estuvo en lo cierto al someterse a la opinión de los
letrados en asuntos legales, seguramente lo fue H.P.B. en estas circunstancias.
En el curso de los debates en el seno de la comisión, Norendranath Sen Bebú citó
el caso de juicios por difamación entablados por su difunto primo Keshab Chunder
Sen, y dijo “que en la India, en un juicio por difamación, la posición del
demandante es bastante peor que la del acusado”. Tal era la experiencia profesional de un abogado que ejercías desde hacía muchos años.

El juez Khandalavala dijo que después de haber estudiado las cartas con el mayor
cuidado, estaba convencido de que aquella donde estaba citado su nombre era “una
falsedad absoluta”.
El general Morgan dijo que por las razones oídas él creía que todas las cartas eran
falsas.
El juez Srinivasa Row, contando en qué circunstancias él mismo había recibido
cartas de los Mahatmas, impresionó vivamente a sus oyentes; y finalmente, declaró
su convicción de que no había prueba legal de la autenticidad de las cartas en
posesión de la Señora Coulomb: “En todo caso, tal vez no es sino asunto de
opinión”.
S. Subramania Iyer presentó observaciones llenas de esa luminosa imparcialidad y
de ese sentido común que le han valido su elevada situación presente. “Por
experiencia propia –dijo entre otras cosas–, sé cuán difícil es probar la autenticidad
de cartas en un tribunal, dificultad que se ha presentado en causas que yo mismo he
defendido. No es más que un asunto de opinión, y yo pregunto si no es preferible
formarse una opinión sobre las pruebas reunidas en un informe, que por el veredicto
de un tribunal. El caso es saber si esta Sociedad que se tiene por sociedad de paz y de
orden, tendría el derecho de apelar a los tribunales por este asunto. Creo que todas
las personas razonables son libres para formar su opinión según los testimonios que
se somete a su juicio… sin ir ante un tribunal, cuyo resultado es con frecuencia todo
lo contrario de la verdad. Si la Teosofía tiene fuerzas en sí misma, considero que
sobrevivirá a sus dificultades… No tenemos el derecho de presionar sobre la señora
Blavatsky, pero como miembro de la Sociedad, considero que carece de dignidad el
dar al mundo el espectáculo de un interrogatorio malicioso. Muchas personas
insisten en la necesidad del proceso, simplemente porque serían unos debates interesantes,
mas nosotros, hombres serios, que nos esforzamos por difundir la verdad, debemos
ver las cosas de otro modo”.
Otros oradores tomaron parte en la discusión, y puesto el asunto a votación, “se
adoptó el informe de la comisión, unánimemente y por aclamación. Se dieron tres
hurras en honor de la señora Blavatsky, profundamente conmovida por esta nueva
prueba de afecto y confianza”. Cuando al día, siguiente apareció ante las 1.500
personas venidas para asistir al noveno aniversario de la Sociedad, fue aclamada con
entusiasmo, y durante los discursos, todas las alusiones a su persona fueron
cubiertas por aplausos.
Uno de nuestros más respetados colegas nos contó confidencialmente un hecho
que hizo una gran impresión sobre el ánimo de los miembros de la comisión. Había
oído una conversación entre dos funcionarios civiles de Madrás respecto a la señora
Blavatsky y las acusaciones hechas contra ella. En respuesta a la pregunta de uno de
ellos sobre el resultado final probable, el otro respondió: “Espero que ella entablará
el proceso, porque fulano, que tendrá que juzgarlo, estáresuelto a dejar la mayor
amplitud al interrogatorio, a fin de que esa condenada mentirosa sea descubierta, y
no es del todo imposible que la manden a las islas Andamán”. Evidente era que eso
equivalía a decir que la causa estaba juzgada de antemano y que H.P.B no tenía
ninguna probabilidad de obtener justicia. Se vio bastante claro con qué habían
contado, porque cuando los misioneros supieron que H.P.B. había sido impedida
de caer en su trampa, hicieron presentar a la señora Coulomb una instancia por
difamación contra el general Morgan, pensando citar a H.P.B. como testigo e
interrogada a sus anchas; pero retiraron dicha instancia inmediatamente después de
que ella fue enviada a Europa por su médico, como se verá pronto. Su victoria
anticipada se tornó en derrota; las persecuciones no hicieron más que redoblar el
amor de los indos por H.P.B. y sus colegas extranjeros. Y los misioneros se
quedaron con la carga de sus despreciables informadores. El reverendo Patterson,
editor del Christian Magazine, hizo en el Madras Mail del 6 de mayo de 1885, un
llamamiento al público para recoger fondos a fin de enviarlos a Europa: “Como la
autenticidad de las cartas de la señora Blavatsky puede ahora ser considerada como
establecida (¿para ellos?) y que ya no hay necesidad de que el señor y la señora
Coulomb permanezcan en la India. Se hallan sin recursos y se les hace imposible
ganar su vida en este país… No dejan de tener algunos derechos a la consideración
del público… Hay muchas personas que, sintiendo que se ha hecho una obra ú t i l ,
estarán dispuestas a contribuir, etcétera”. Acusa recibo de las siguientes sumas: del
reverendo obispo (anglicano) de Madrás, 50 rupias; del honorable H. S. Thomas,
100 rupias; del reverendo J . Cooling, B. A., 25 rupias. ¡Pobres misioneros, pobres
Coulomb! Tal fue su último recurso después del fracaso del proyecto de
conferencias que los Coulomb –dirigidos por un empresario–, debían dar en una
gran jira, para exponer las farsas fraudulentas” de H.P.B. con acompañamiento de
vejigas, musolinas, pelucas y alambres. La sesión de ensayo en el Memorial Hall (de
los misioneros) fue tal desastre, que no siguieron más adelante, y los traidores
volvieron a caer poco a poco en su fango natural. Antes de su asunto, la Sociedad
había expedido 95 cartas constitutivas de Ramas, pero en el mes de diciembre de
1897 su número se elevaba a 492. Evidentemente, el desmoronamiento esperado no
se produjo; los pirotécnicos saltaron su propio petardo.

Cuando todos nos hallábamos en Colombo, sucedió algo interesante: el
reverendo Leadbeater recibió el pansil de manos de Sumangala el gran sacerdote y
del reverendo Aramolli, ante la muchedumbre numerosa. H.P.B. y yo le servimos de
padrinos. Era la primera vez que un clérigo se hacía abiertamente discípulo del
Señor Buddha; fácilmente se puede imaginar el efecto producido.
Como no es probable que tenga que hablar de nuevo sobre los detalles del
escándalo causado por los Coulomb, es oportuno que diga cuáles fueron sus efectos
para nosotros. Hemos visto el crecimiento de la Sociedad, efectuado en una
proporción imposible de prever, y debo agregar que se presentaron muy pocas
dimisiones personales. Sin embargo, con relación a la masa del público, es
indudable que H.P.B. y la Sociedad fueron por largo tiempo objeto de sospechas;
¡es mucho más fácil pensar mal de los demás que juzgar sanamente de sus méritos y
de sus defectos! Y cuando “se arroja lodo a una personalidad pública, siempre algo
queda pegado”, venerable trivialidad.
Hasta los ataques de los Coulomb y de la S. P. R., era H.P.B. sencillamente una
mujer excepcional, excéntrica, brillante y sin igual; pero después era como si
hubiese comparecido ante un jurado escocés cuyo veredicto hubiera sido: “no
probado” lo cual es muy diferente de “no culpable”. Había muchos de nuestros
miembros que conservaban sus dudas acerca de su perfecta inocencia, al mismo
tiempo que la excusaban considerando los beneficios públicos y los consuelos
privados que se le debían
dudas que planeaban sobre los fenómenos de H.P.B. parecían conmover todo el
edificio de la Teosofía, que más tarde encontró su verdadera base, y hoy tan sólido.
Mi correspondencia conserva las señales de aquellos sentimientos de inquietud y
trastorno, y en los siguientes capítulos se verá qué remedios apliqué a la situación.
Diez y nueve años después de que pasó aquel trágico 1884, las relaciones de H.P.B.
con el movimiento teosófico han cambiado mejorando. Ahora se la recuerda y se le
aprecia, no tanto como taumaturgo, sino como el celoso agente de los Hermanos
Mayores para la difusión de verdades por largo tiempo olvidadas. Cuanto más
tiempo transcurra, más se acentuará esto, y a la luz creciente de ese nuevo día, las
sombras que fueron proyectadas sobre su personalidad de mártir se desvanecerán, y
las calumnias de sus tontos adversarios quedarán olvidadas, como se han olvidado
los libelos publicados contra Washington durante la vida de éste. Porque ella ha
sido un héroe de la verdad, y como dijo Bacon: “el sol se conserva puro, aunque
atraviese feos lugares”. Y hubiera podido agregar: “e ilumina aun a quienes intentan
ofuscar su gloria”.


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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Dom Jul 03, 2016 7:49 am 
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Maestros sagrados y jefes secretos. (parte V)
Poco después de su llegada triunfal a Inglaterra, Blavatsky y Olcott habían sido abordados por los representantes de la recientemente fundada Sociedad para la Investigación Psíquica. Las intenciones del grupo parecían prometedoras. La SPR se había formado con el propósito de autentificar y al mismo tiempo desenmascarar el tipo de fenómenos ocultistas en los que estaba especializada HPB; entre sus miembros se encontraban varios incondicionales de la Sociedad Teosófica, y solicitaban una oportunidad para examinar los "maravillosos fenómenos" de HPB. [... oferta que difícilmente podría rechazar ya que gran parte de sus ayudas financieras procedían de Inglaterra]. Como parte de sus investigaciones, la SPR había enviado a la India a un joven australiano llamado Richard Hodgson para que estudiara los hechos in situ. Sus impresiones iniciales eran favorables a la Sociedad Teosófica. "Cualquiera que fueran mis ideas preconcebidas", escribiría más tarde, "estaba claramente a favor del ocultismo y de Madame Blavatsky". Dicha actitud, por supuesto, se vió alterada por las revelaciones de Emma Coulomb. Para confirmarlas, Hodgson contó con un informe fidedigno que relataba cómo en una ocasión un leal discípulo de Blavatsky había mostrado a un visitante un relicario, una caja de madera donde las cartas de los maestros se materializaban milagrosamente. Para demostrar que el relicario era sólido y no contenía compartimentos secretos, el teosofista agitó la caja con fuerza, lo que hizo que se abriera una tapa falsa. El investigador australiano descubrió, que se había practicado una ranura donde meter el correo de los mahatmas, una ranura que Blavatsky y sus seguidores rellenaban a su conveniencia. En un informe de 200 páginas, Hodgson confirmó la mayor parte de las acusaciones de Emma Coulomb, añadiendo algunas de su propia cosecha. [A su debido tiempo, la Society for Psychical Research hizo pública su conclusión de que "no la consideramos ni como portavoz de poderes ocultos ni como una simple y vulgar aventurera, creemos que se ha ganado el derecho a ser recordada siempre como uno de los más cabales, ingeniosos e interesantes impostores de la historia". Quizá le concedieron demasiado crédito. La bandejita de porcelana milagrosamente restaurada formaba parte de una pareja, y en el talonario de recibos de la tienda se encontró la matriz de su venta. El broche lo había perdido realmente su propietaria, pero había llegado a manos de HPB con ayuda de un prestamista. (Se obtuvo incluso el testimonio del joyero de Bombay que había arreglado el cierre). Uno de los mensajes de Koot Hoomi había sido publicado casi al pie de la letra un año antes en una revista espiritista. Pero, para sus adeptos, la hipnótica personalidad de Blavatsky estaba por encima de las pruebas de engaño y cinismo.]
El escándalo internacional que siguió al informe de Hodgson habría bastado para silenciar a cualquiera (...) vieja ya, y aquejada del Mal de Bright, una enfermedad del riñón que acabaría por matarla, Blavatsky viajó por Italia, Alemania y Suiza antes de instalarse de nuevo en Inglaterra donde, por increíble que parezca, habría de escribir su obra maestra, La Doctrina Secreta, que se publicó en 1888. (...) con su excéntrico genio, Blavatsky había unido las piezas de un complejo mosaico, benevolente en su devoción a la justicia moral, y libre de los dogmas que constriñen muchas de las religiones establecidas, ofreciendo a la humanidad insatisfecha un esquema de vida y una visión del futuro al margen de las trabas impuestas por las reglas de la ciencia darwiniana. La popularidad alcanzada por esta optimista forma de evolución permitió a Blavatsky y a la Teosofía superar el escándalo del fraude, y ganar más adeptos para su sociedad. La Teosofía sin embargo, no carecía de rivales. El mismo año de publicación de Doctrina se fundó en Londres la Orden del Amanecer Dorado, atrayendo a sus filas a varios teosofistas, seducidos por sus rituales secretos y sus estudios de magia. Para luchar contra la competencia, Blavatsky fundó una organización similar dentro de la Sociedad Teosófica, llamada la Sección Esotérica, sólo fue admitida en la misma una selección de estudiantes aventajados. Esa élite pronto se convirtió en la fuerza dirigente de la Sociedad Teosófica. Durante los últimos años de su vida Blavatsky creó la revista Lucifer y escribió La Voz del Silencio, una colección de preceptos que siguen siendo reverenciados por los teosofistas. El 8 de mayo de 1891, Helena Petrovna Blavatsky murió sentada en su sillón favorito. (...) En la Doctrina Secreta Blavatsky prometía a sus lectores la publicación de dos nuevos volúmenes que habrían de completar el camino que había develado "hacia el interior de una selva impenetrable... en la región de lo oculto". No es de extrañar que muchos de sus seguidores esperaran que dichos libros aparecieran un día escritos desde el más allá -de hecho hay quienes siguen esperándolos hoy día-.
Sabidurías Milenarias y Sectas Secretas. TimeLife pag 108-111
Los Poderes Desconocidos. Selecciones del Reader's Digest. pag 195


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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Dom Jul 03, 2016 7:55 am 
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https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q= ... DshrJwikSQ


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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Dom Jul 03, 2016 8:14 am 
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teosofista escribió:
"A decir de algunos, se casó tres o cuatro veces"
¿Quiénes dicen eso, los taxistas?

Me parece que los mahatmas, a través de la luz astral y cartas que caen del techo. :lol:
armann


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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Dom Jul 03, 2016 10:37 am 
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Los Mahatmas nunca han dicho eso.

Blavastky no tuvo ningún hijo ni relaciones con ningún hombre, aunque la casaron muy joven con un militar anciano apellidado Blavatsky, del cual tomó el apellido, no consumó el matrimonio.


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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Dom Jul 03, 2016 2:18 pm 
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Escribo para aquellos que creen que la ST no es "tan mala asi"..
La ST atual:

- Nadie puede permanecer allá sin creer en los Maestros,en Blavatsky,etc.Los corren.
- Te dicen que es libre,eso es mentira.La liberdad queda fuera.Tienes que hacer lo que te piden tus padrinos,ellos son los responsables por tu caminada allá dentro.Tienes que "hacer lucir tu alma" e ellos lo saben todo...
Yo tuve suerte,me quedé con dos madrinas.No me paso nada.Hubo un "alto iniciado",una "alma muy vieja en el camino",que estaba acostumbrado a ser padrino,a quien la mujer lo lanzó para la calle,porque se ha cansado de las chicas... igual a los missioneros e las isis :lol:
- Los teosofistas son mejores personas para los de fuera-los veen como seres involucionados que necessitan auxilio.Ellos quieren despertar consciencia,hacer se auxiliares invisibles para los ayudar a todos.
- Tienen el mau costumbre de se llamar unos al otros de "magos negros,criaturas con obsessores,vampiros,involucionados,etc".Para ellos lo mundo es una batalha constante entre los opostos.Ellos no saben conciliar nada.Nadie es suficientemente bueno para ellos.Asi,se acusan unos al otros de malas energias,magia negra,etc.Yo creo que fue eso que le pasó a Samael.Al inves de intentar crear los valores internos,se les pidio los poderes.Lo llamaran de mago negro :lol:
- Si tu vida comienza a ir mal,te dicen que eso es bueno.Estas pasando por la noche negra de la alma.Pronto iras a conocer a los Maestros.Ese es el motivo de los ocultistas no hagan quejas de sus escuelas... Les dicen que cuando sus vidas quedan de mal a peor,eso es señal de progreso interno...
Hace falta que las personas develem a las escuelas ocultistas,pero los ocultistas son como los gnosticos fanatizados - no se dan cuenta de la basura...
........a vêr se me acuerdo de más alguna cosa...

_________________
As árvores morrem de pé


Última edición por FUTURO el Lun Jul 04, 2016 1:02 pm, editado 2 veces en total

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 Asunto: Re: Me ayudan con información crítica sobre Sociedad Teosófi
NotaPublicado: Lun Jul 04, 2016 12:28 am 
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Registrado: Vie Jun 10, 2016 5:08 am
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El mundo está pleno de conocimientos, y sin embargo, el hombre ansía siempre saber más. Probablemente no ha habido nunca, en la historia del mundo, una abundancia tal de conocimiento, como la que existe hoy en día. En cuestiones religiosas, hoy pueden encontrarse en nuestras bibliotecas públicas, traducciones de las escrituras de todas las grandes religiones, y además, importantísimas obras de estudio sobre religiones comparadas y antropología. En filosofía, podemos estudiar, en cualquier universidad, todos los sistemas filosóficos de la India, de China, y de Grecia, así como los de la Europa medieval y moderna. La ciencia actual nos suministra dato tras dato respecto a las diversas ramas del saber, que son tan vastas y hay tal cantidad, como para dar vértigo a nuestra imaginación. Y en el dominio del Arte, en tanto que se considere como mera sabiduría, hoy nos es posible conocer cuales fueron las cumbres de la creación artística en la antigüedad, y documentarnos con numerosas publicaciones respecto a lo que es el arte en nuestros días.

Y sin embargo, el hombre aún busca conocimiento. No estamos satisfechos con lo que otros han descubierto; necesitamos descubrir nosotros mismos. Pero ¿por qué, nosotros que somos menos competentes que los investigadores entrenados en la sabiduría, deseamos descubrir? ¿Por qué no nos satisfacen los conocimientos acumulados por ellos? La respuesta es, que el conocimiento acumulado por otros, solo resuelve en parte, el problema capital que tenemos que enfrentar. Y el problema es: “¡Qué soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Soy acaso un simple producto de fuerzas físicas, o tengo un alma inmortal?”. En forma siempre renovada, en cada nueva experiencia, este problema de “¿Quién soy?” surge, día tras día, y año tras año.

De la manera como nos contestemos esa pregunta a nosotros mismos, depende nuestra verdadera felicidad. Ningún hombre es verdaderamente feliz por poseer riquezas, salud, o el amor de sus amigos. Es feliz, solamente mientras esas causas de felicidad puedan responder a las preguntas que nunca podrán suprimirse. Cada una de esas externas formas de felicidad proporciona una solución, a cuya luz los hombres son felices. Sin embargo ¿por qué la riqueza no hace felices a todos? Los ricos, no son, necesariamente, felices en grado sumo. ¿Por qué aquellos que gozan de perfecta salud, se sienten a menudo intranquilos de mente y de corazón, mientras que los que sufren en el lecho de dolor, son muchas veces centros de serena belleza y de paz, para los demás? Es, porque toda causa externa de felicidad sólo sirve para adormecer, por un tiempo, el constante deseo que hay en nuestro interior, de saber lo que somos. Por lo tanto, tras un período de calma satisfacción, la pregunta surge nuevamente, y de modo imperativo llama nuestra atención.

No es muy difícil, por cierto, adormecer completamente ese deseo de investigar que existe en nuestra estructura de seres humanos que viven, sufren y gozan. Una de las maneras más fáciles, es aceptar los dogmas que nos ofrecen los instructores religiosos. Cuando nos dicen: “Hijo mío, no os preocupéis de esos problemas; haced lo que os decimos y creednos”, es seguramente por comodidad que aceptamos su indicación, especialmente si nuestro guía lleva una vida noble y pura. Otro modo, es aceptar el Materialismo y decir: “No hay respuesta, ni nunca la habrá. De modo que, vivamos al día, sin importarnos del problema”. Hay millones de seres, hoy día, que prefieren ser así conducidos por otros en sus pensamientos y aspiraciones y muchos más millones aún, que han abandonado desalentados toda esperanza de solución. Pero también hay decenas de millares de personas que poseen una aguda mente, y profundas emociones, que están llenos del espíritu de servicio hacia Dios y hacia los hombres, y tratan ansiosamente de saber por sí mismos, por pequeño que pueda ser el conocimiento accesible. Es para estos seres por encima de los demás, para quienes la Teosofía tiene un Mensaje que dar.


Actualmente hay dos líneas de investigación para este problema de “¿Qué es el hombre?”. Uno, cada día adquiere más importancia. Es el método de la ciencia. En esa línea, tenemos una respuesta clara, aunque sin esperanza. La ciencia nos dice que la vida es un vasto proceso de la naturaleza, y que en el curso de la evolución, el hombre, como especie, es el tipo o entidad más elevado. De la especie “hombre” es ejemplo cada uno de nosotros. Para nosotros mismos, somos ciertamente lo más importante; el Cosmos no tiene valor, mientras no exista para nosotros. Si el sol brilla, el verdadero significado de su brillante función, es que nos suministra luz y vida. Cada uno de nosotros mira todo fenómeno de la naturaleza, a esa luz. La “razón de ser” del universo es, en lo que a nosotros se refiere, darnos ese sentido de individualidad.


Pero, desgraciadamente para nosotros, la misma ciencia destruye rápidamente el sentido del valor que, con la mayor naturalidad, atribuimos a la naturaleza. La ciencia nos demuestra que la naturaleza se interesa en nosotros, solamente durante un período de tiempo, de duración infinitesimal (puesto que ella cuenta por milenios), de unos sesenta a ochenta años, no como individualidades, sino simplemente como especímenes del tipo “homo sapiens”. La naturaleza nos dota del sentido de la vida, alegría y éxito, no porque se preocupe de nosotros, sino por la progenie que debemos dejar, para mantenimiento de la especie. En lo que respecta a la evolución, los hombres aunque podamos vivir cien años, no somos diferentes de la bacteria que vive solo medio día. La naturaleza nos hace salir del protoplasma, y nos hace volver nuevamente al protoplasma, cuando sobreviene la muerte. En el campo científico, la investigación de “¿Qué es el hombre?” nos da una respuesta que no nos proporciona sino tristeza y oscuridad.


En contraste con esta respuesta del Materialismo, que nos suministra la ciencia, tenemos la contestación religiosa. Las religiones pueden dividirse en dos grupos principales. Primero, aquellas que nos hablan de un Creador, un dios personal, y en segundo lugar, aquellas cuyo sistema ético no está basado en la idea de ningún Creador, sino que se deduce de la estructura de la naturaleza. El Judaismo, Cristianismo, Hinduismo, Zoroastrismo, y la religión Mahometana, pertenecen al primer grupo, mientras que el Budhismo, el Confucionismo y el Shintoismo, corresponden al segundo. Omitiré la solución que brinda el segundo grupo al problema de “¿Qué es el hombre?”, y solo consideraré la solución que dan las religiones deistas, y especialmente la que da el Cristianismo. ¿Qué es lo que enseña esta religión, en todas sus diversas iglesias y sectas?


Como todos sabéis, el Cristianismo tiene por postulado, la existencia de un Dios omnipotente, creador de todas las cosas, desde el electrón hasta la estrella más inmensa. Es Dios, quien ha creado al hombre. De modo que vosotros y yo, así como todos los millones de seres humanos hemos sido creados por Dios. Aún cuando se nos dice que Dios hizo al hombre a “su imagen y semejanza”, el Cristianismo sostiene claramente, que Dios y el hombre están eternamente separados en naturaleza. Si Dios es perfecto, si es Omnipotente y Omnisciente, el hombre en cambio es imperfecto, débil e ignorante. Esta antítesis entre el hombre y Dios, es esencial en el pensamiento cristiano, porque la salvación del hombre depende de su subordinación a Dios. Se le salva, por el maravilloso don de la gracia divina que derrama en el hombre, no porque este lo haya merecido, sino porque el dios se compadece del alma que ha pecado e implora el perdón.
Diferente, fundamentalmente, del concepto del hombre, dado tanto por la ciencia, como por el credo cristiano, es el que nos ofrece la Teosofía. Pero antes de explicar cual es el concepto teosófico del hombre, deseo declarar que la Teosofía no es un credo que se ofrezca a los hombres para que lo acepten, bajo la amenaza de que si no lo hacen les sobrevendrá alguna terrible calamidad. Lo que se llama hoy Teosofía, es un agregado de pensamientos que pueden encontrarse en todas las religiones y filosofías. La Teosofía no es una nueva filosofía creada por una nueva escuela de pensadores; es más bien una selección de los mejores pensamientos de las antiguas religiones, filosofías y misticismo. Esta selección, y lo sostengo, está basada en hechos de la naturaleza; las leyes de la Teosofía, son para mí, que soy un antiguo estudiante de Teosofía, exactamente tan reales, -como parte integrante del orden de la naturaleza- como cualquier ley de física o de química.

Por consiguiente la Teosofía es una ciencia de la naturaleza, lo mismo que lo es la ciencia moderna; la diferencia consiste en que la Teosofía, observa un mayor número de hechos que los que han ocupado a la ciencia hasta ahora. los sucesos sobrenaturales, del misticismo o de los estados psicológicos anormales, son considerados por la teosofía, como datos de conocimiento tan importantes como los que aportan los descubrimientos científicos de laboratorio. Pero entre la Teosofía y la Ciencia hay esto de común: que siendo ambas, filosofías de los sucesos, el hombre que no se preocupa de estudiarlas, no está amenazado de ningún castigo. Antes de que llegue la luz del conocimiento, el único castigo que debe soportar el hombre ignorante, es el de continuar residiendo en la oscuridad. Pero una vez que haya pasado suficiente tiempo en las tinieblas, sufriendo por falta de luz, él mismo dirigirá su volición hacia la luz. Esta es nuestra actitud, como teosofistas, cuando ofrecemos nuestra filosofía a los que preguntan; aunque sepamos perfectamente que es la verdad, reconocemos que aún puede no serlo para los demás, y que no será verdad para ellos, hasta que su facultad de razonar, juzgue los hechos que presentamos, y de ellos, deduzcan una verdad similar a la nuestra. La Teosofía es un conjunto de verdades filosóficas, que deben examinarse con espíritu crítico, y no aceptarse ciegamente por el “ipse dixit” de otro.


Cuando se interroga a la Teosofía “¿Qué es el Hombre?” su respuesta es sencilla, aunque alarmante. Dice: “El hombre es Dios”. Esto parecería una blasfemia, pero un examen cuidadoso de lo que afirma la Teosofía al respecto, nos mostrará que ella tiene tanta reverencia por Dios, como el más beato de los teólogos. Recordad que esa acusación de blasfemia le fue hecha al mismo Cristo, por los judíos de su época: él había dicho que era Dios, y para los judíos semejante afirmación merecía la lapidación y la muerte. ¿Qué contestó Jesús? Les citó a los Profetas, que ellos tanto conocían, repitiendo un pensamiento acerca de la naturaleza divina de todos los hombres, que los judíos quizás ignoraban. Cristo dijo: “¿No está acaso escrito en vuestra Ley, ‘Lo digo, somos todos dioses’?”. Citó esas palabras del Salmo LXXXI (de Asaph), cuyo versículo número 6 dice: “Os lo digo: Vosotros sois dioses, e hijos todos del Altísimo”.


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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
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