Portal escribió:
De acuerdo, Quetzal! Pero la dicha Crista era menor de edad. Tenia autorizacion de sus padres para casar-se con un hombre tan mas viejo que ella, como orde a la ley??
Cuando EBarón empezó a dormir con ella, efectivamente era menor de edad. Los padres, profesores-misioneros dentro del mismo CEA, estaban subordinados a su jefe, creían en él y además le debían fidelidad. En realidad, al principio eran Ernesto y su esposa Cloris, los que se hicieron cargo de la jovencita Giulia.
Ésta estaba sufriendo extraños procesos que los directores del entonces CEG parecían poder controlar.
Sus padres, como todos los padres, queriendo lo mejor para su hija, dejaron a ésta en manos de ellos.
Todo sucedió rápido, cuando unos y otros quisieron darse cuenta, Cloris estaba fuera del CEG, y los padres, alejados poco a poco del contacto con su hija, quien, en una reacción inesperada, se levantó como Cristo encarnado y nueva pareja de EB.
Los padres entonces reaccionaron intentando llevarse a su hija de las garras de Barón. Se habían dado cuenta al fin de lo que éste tramaba. Pero fue demasiado tarde. La propia Giulia, ya convertida en Nefer, acusaba a su madre de acoso ante los tribunales. Su recién conquistada mayoría de edad y que los abogados de EB le prestasen todo el apoyo, hicieron finalmente que la madre fuera objeto de "orden de alejamiento", por lo cual no puede acercarse a su hija.
Hoy día, ni su madre, ni su padre, ni algún otro profesor que se percató de la trama, están en el CEA. El resto, siguen convencidos de que Nefer es la hermana de Jesucristo, que es también cristo encarnado y que su misión es la de ayudar a EB a autorrealizarse por completo......De hecho, ambos dijeron a la fraternidad que se trataba de la primera esposa de Ramsés II "El Constructor", Nefertari (ellos mismos en aquella vida) y que Cloris no aparecerecía hasta la época romana, precisamente usurpando el papel de esposa que por derecho propio correspondía a Nefer y no a ella, por aparecer después.
Como se ve tenemos aquí una característica patente siempre en los guías gnósticos: adaptar la historia e interpretarla siempre para provecho propio.