El Mensaje Gnóstico
El tercer capítulo del libro
"De lo conocido a lo Desconocido" del Sr. Restrepo es un excelente ejemplo de la ideación tan nociva que la doctrina gnóstica tiene del ser humano, cuya diablesca genealogía es la expiación por haber empleado el raciocinio con el cual hemos asesinado al Cristo.
Jorge Vélez Restrepo en De lo conocido a lo Desconocido escribió:
Nuestro “padre el Diablo” está encarnado en nosotros. (...) Para El trabajamos. Somos sus hijos. Ciertamente vivimos en el lodo de su inmundicia aunque nos revistamos con oro, seda, o púrpura, somos su hechura, sus abyectos sicarios. A quién matamos?. Al Cristo!. Cuándo?. Desde el principio mismo en que se abrió la puerta de la razón!.
Uno tras otro, incide en cada uno de los tópicos samaelianos, y uno de los más apetecibles es el derrame seminal.
Jorge Vélez Restrepo en De lo conocido a lo Desconocido escribió:
le confirmo de corazón que el EDEN ES UN ESTADO DE CONCIENCIA QUE PERDIMOS CUANDO POR LA CAÍDA SEXUAL – EYACULACIÓN DEL SEMEN (FORNICACIÓN) FUÍMOS ARROJADOS DE LA ESFERA DIVINAL, O CIELO, LLAMADO EL PARAISO.
Y el colofón a tanto desenfreno llega poco después; cuando en un arrebato de franqueza el autor expone su más profunda repulsa hacia la estirpe humana.
Jorge Vélez Restrepo en De lo conocido a lo Desconocido escribió:
Ciertamente nosotros, nosotros, somos asqueantes; somos de linaje infernal; los hechos nos muestran inequívocamente lo que somos: infernales! Hijo del Diablo!.