Así como en los paquetes de cigarrillos la ley obliga a poner un aviso bien grande del peligro, sería una propuesta interesante que en todo lugar donde se pretende hablar de espiritualidad haya obligación a colgar un cartel bien visible, con advertencias contras los abusos de sectas, apuntando a entidades legalmente titulados a tratar el asunto para que cada uno pueda escuchar "la otra versión".
So pena del cierre del centro o algo más, este cartel tiene que estar a la vista en todo momento, dentro y fuera.
Así se acabaría con la actitud secretiva de los líderes, que hacen de la ignorancia de su grey una de las armas más poderosas para tenerlos atrapados ahí donde están, y ordeñarlos, deslanarlos o al final ... directamente

comerlos, o sea usarlos como recursos descaradamente en muchos sentidos.